Ha concluido el Salón de Gourmets y una se queda con una agradable sensación de subidón. Señores, hay
movimiento; la gastronomía se menea; nuestros alimentos de calidad lucen
impecables (¡qué presentaciones!); hay ideas atractivas… La feria, esta vez sin
un rival próximo como Alimentaria, ha logrado incluso crecer en tiempos de zozobra como éstos,
con un pabellón más. Y créanme: ver pasillos atestados de gente en una feria, a
las 10:30 de la mañana, es algo que levanta el ánimo.