No les basta con
que su restaurante, El Celler de Can Roca, sea declarado el mejor del mundo
(Restaurant dixit) ni encadenar, uno tras otro, un sinfín de premios y
reconocimientos. Podrían dedicarse a dar conferencias, o encerrarse a cal y
canto a crear sus increíbles platos; centrarse en la cocina, en definitiva,
para seguir manteniéndose en lo más alto. Pues no. Los hermanos Roca no paran
quietos y no descuidan las oportunidades. Su experiencia con las redes
sociales, en forma de un concurso fotográfico organizado a través de Instagram,
así lo demuestra.